Mucho se ha publicado en estos días sobre la reforma laboral, recién aprobada en congreso. Una reforma vendida como un gran éxito por parte de el gobierno más progresista de la historia, pero que está muy lejos de ser la derogación prometida, ni completa, ni parcial. En este artículo, lejos de ofrecer un complejo análisis al respecto, pretendemos comentar los aspectos más importantes de esta y dar nuestra visión como sindicato que aspira a un cambio de paradigma.
Medidas contra la temporalidad.
La piedra angular de la reforma, Se elimina el contrato por obra y servicio, sin retroactividad, los contratos anteriores al 31/12/2021, seguirán regidos por la antigua ley, seguido de un periodo de adaptación, hasta el 31/3/2021, en el que se podrán seguir realizando, pero de un máximo de 6 meses de duración. Se facilita el contrato eventual, ampliando el argumentario y permitiendo la posibilidad de utilizarlo para sustituir a las personas mientras disfrutan de vacaciones, posibilidad que ya había sido eliminada por el juez supremo. Los contratos de interinidad cambian de nombre, pero en esencia se mantienen.
Aumentan las sanciones a la empresa por incumplir las nuevas leyes y se aplican por cada trabajador. Por otra parte, se reduce el tiempo máximo de contratación eventual, a 12 meses con un único contrato o 18 meses en un año. Y lo más importante para ello se contabiliza el tiempo que hayan estado anteriores trabajadorxs en dicho puesto.
Si bien es cierto, que estas medidas suponen un avance, salvo pequeñas excepciones, no se atañen a la realidad, y por tanto dudamos de su efectividad para acabar con la temporalidad. Por una parte la mayoría de contratos temporales (cifras cercanas al 90%), ya con la antigua ley, están en situación de fraude y por tanto deberían ser indefinidos. Por otra, la duración de estos contratos temporales no suele exceder los 80 días, cifra por debajo del máximo actual. Y lo más importante, despedir sigue siendo barato, no se ha derogado (ni siquiera tocado) la parte más lesiva de la anterior reforma laboral, la indemnización por despido, la opción de optar por reincorporación en caso de improcedencia, los salarios de tramitación… la principal causa de la temporalidad.
Modificación de los contratos formativos
Cambian de denominación, el contrato para la formación para el aprendizaje ahora es formación en alternancia y el contrato en prácticas, contrato formativo para la obtención de la práctica profesional. Más allá de ese lavado de cara, se reduce su duración máxima a 2 y 1 año respectivamente, baja el tiempo de trabajo efectivo, y con ello el salario, se reduce el tiempo máximo para acceder a prácticas a 3 años y se amplía el rango de personas que pueden acceder a él.
Medidas con las que, a nuestro criterio, vuelven a errar el tiro, el tiempo de trabajo efectivo rara vez se cumple, por lo que su reducción probablemente se refleje en una disminución del salario, al menos mientras falten herramientas efectivas para que los trabajadores denuncien en este tipo de contratos. Contratos, por otra parte nefastos, que crean la falsa imagen de que debemos algo a la empresa, al reducir nuestro salario, por una formación que la empresa debería de ofrecer, bajo la excusa del aprendizaje y la experiencia.
Prioridad de aplicación de convenios y ultraactividad.
Se establece la ultraactividad de los convenios, es decir si no se acuerda un nuevo convenio, este mantendrá su vigencia, salvo denuncia del mismo. Por otra parte el convenio de empresa seguirá teniendo prevalencia sobre el sectorial, salvo en salarios, aunque este sea inferior en algún punto (horario y distribución de la jornada, clasificación profesional, conciliación, horas extras…). Otro de los aspectos gravemente lesivos, que quedan sin derogar.
Modificaciones en contratas y subcontratas.
Se establece como estándar la utilización de contratos indefinidos en las contratas. Esto ya lo había impuesto el Tribunal Supremo solamente se han limitado a trasladar el contenido de la sentencia a la Ley. Además, se impone el empleo del convenio sectorial de la actividad principal desarrollada por la empresa que subcontrate, salvo que exista un convenio de empresa del contratista. También se redefine el contrato fijo-discontinuo, para poder ser empleado (aunque dudamos de su práctica habitual) por ETTs, ahora que desaparece contrato por obra y servicio.
Unas medidas relativamente favorables pero que dejan abierta una cuestión, definir la actividad principal, en algunas empresas muy difusa y que deja en una posición ambigua a sectores muy precarizados, como son las kellys.
ERTES y mecanismo RED
Se establece la posibilidad de prorrogar los ERTE temporales de reducción de jornada o suspensión de contratos, tras una consulta a la representación de lxs trabajadorxs. Las empresas podrán acogerse a una serie de bonificaciones a las cotizaciones, mientras mantengan los puestos de trabajo durante los seis meses. Y lo más novedoso, se crea un nuevo tipo de ERTE que se podrá aplicar cuando se aprecie una coyuntura macroeconómica y/o cuando en un determinado sector de actividad se aprecien cambios permanentes. Un claro guiño, a los tiempos venideros, donde la crisis ecosocial en la que estamos sumergidos altera las condiciones de muchas empresas.
Estas últimas medidas, aunque puedan parecer positivas, descargan el peso económico de las crisis en el estado, permitiendo una vez más que las empresas eludan su responsabilidad. Crítica, que se lanzó al último gobierno del PP, cuando intentó establecer unas medidas similares respecto a ERTES durante la anterior crisis y que parecemos haber olvidado al venir de manos de la izquierda parlamentaria.
En definitiva, una nueva reforma laboral que deja fuera numerosas reclamaciones que desde diferentes sectores seguimos exigiendo, que no solo no deroga las anteriores reformas, sino que deja intactos sus artículos más lesivos (despidos individuales y colectivos, salarios de tramitación, prevalencia de convenios, límites de pago del FOGASA…). Una reforma que, siendo vendida como éxito, sólo apuntala nuestras precarias situaciones. Una reforma que deja claro una vez más que la alternativa si no se construye desde abajo, desde las bases, con apoyo popular, nunca será tal.
